NI LO SÉ NI ME IMPORTA
- Anna Martín

- 19 jun
- 3 Min. de lectura
Así reza una de las frases más poderosas que descubrí y que cambió mi vida desde que la instauré como un mantra en mi día a día.
Para todos aquellos a los que la vida se nos hace tan pesada a veces...
Ya he compartido en más de una ocasión algunos detalles de mi recorrido personal. En este camino, y desde que tengo uso de razón, podría asegurar que al 99% de las personas con las que me he cruzado, lo que más les hace sufrir es: ¿QUÉ DIRÁN? ¿QUÉ PENSARÁN?
Obviamente, somos seres sociales y convivir es tener al otro al lado. Pero quienes venimos de sitios pequeños sabemos que esa sería una de sus sombras. Es decir, que desde pequeños lo mamamos. En las grandes ciudades puede parecer que menos, pero creo que es algo más profundo, algo por lo que la mayoría sufrimos y que no depende tanto del espacio externo en el que nos movamos, sino de ese espacio que creamos y construimos dentro de nosotros mismos.
Hace poco me preguntaron: “¿Uno de los hábitos que has instaurado en tu vida y que ha generado un verdadero cambio?” Y aunque contesté otra cosa, luego me vino a la mente esto y por eso decidí escribir este artículo.
El hábito que cambió mi vida de una manera radical fue:
DEJAR DE DAR TANTA IMPORTANCIA A LO QUE LOS DEMÁS PENSARAN.
No desde la prepotencia. No.
Os cuento:
En mi periplo hacia la salud acudí a mil y una terapias, técnicas... Y en una de ellas, después de tener un momento bastante “heavy” escuchando a una persona que relataba algo terrible que le ocurría y viéndome completamente reflejada, decidí probar una terapia llamada TERAPIA BREVE.
Aunque ya había recorrido bastante y largo camino en mí, decidí dar un salto e intentar ir a por más bienestar. Entré decidida a mostrar toda la "sabiduría que había engendrado en ese camino" (EGO ESPIRITUAL), y cuál fue mi sorpresa que allí justamente lo que aprendí fue a no enredarme más en mí misma.
ME EXPLICO:
Venía de darle mil vueltas a mi vida... a mis ancestros... la Biblia en verso, te lo aseguro. Y aunque estaba mejor, el malestar seguía. Me di cuenta que, de alguna manera, estaba perpetuando ese malestar porque lo que necesitaba —y allí lo encontré— era a alguien que viera desde fuera esos patrones y vicios que me llevaban una y otra vez al mismo lugar.
Allí encontré la llave, el poder de ver el momento justo del que no era consciente, en el que empezaba a rumiar las mismas ideas y me era imposible desenredarme.
La pregunta mágica fue:
— ¿ESTÁS SEGURA REALMENTE DE ESO AL 100%?
La respuesta fue: NO.
Y esta regla tan sencilla fue y es la que, una vez que la entendí, empecé a hacerme en cada una de las situaciones que sentía incómodas o me hacían sufrir:
— “ES QUE HABRÁ PENSADO ESO...!”— “NO HABRÁ HECHO, DICHO...!”— “DEBERÍA HABER REACCIONADO DE ESTA U OTRA MANERA...”
¿Cuántas veces te has parado a pensar en todos y cada uno de los aspectos que desconocemos de esa persona, situación, momento...? ¡Prácticamente todo!
NI LO SÉ... NI ME IMPORTA.
Pero de verdad: ¿importa? ¿Cuánto está en mi mano? No importa porque nunca voy a tener todas las cartas, todas las razones. (La mayoría de las veces ni la propia persona o situación a la que te enfrentas las conoce en realidad).
Por lo tanto, no es que sea una frase o mantra que venga desde el pasotismo ni desde la ira. No. Todo lo contrario. Desde el amor.
Suelto todo aquello que no me hace bien. Lo dejo ir. No me corresponde.
Este es el hábito más transformador que he adquirido.
Y cada vez que me enredo en mí misma, vuelvo a invocar con esta frase mi poder desde la humildad de saber que no sé nada.
Acompañar también es inspirar desde lo vivido!!




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