top of page
Buscar

EL TIEMPO NO VUELVE. ATENDER ES URGENTE.

Mi madre, que era tremenda, decía:

“Joder, lo que cuesta morirse”.


Y es verdad. A veces cuesta mucho.

Otras veces… es tan fácil… que asusta.


Hace poco moría alguien muy cercano, en unas condiciones increíblemente desafortunadas, y pensaba: mi madre tenía razón… cuánto cuesta, pero qué fácil es a veces.


Y es que nunca sabes cuándo va a ser la última vez.

La última vez de muchas cosas.


Es precisamente en ese tipo de situaciones donde siento que la vida me regala lo que yo llamo sus “PEPITAS DE ORO”.


No desde el drama,

sino desde la realidad de lo leves que somos.


Esas pepitas de oro no vienen solas.

Vienen con todo el pack.

Y ese pack incluye algo que no siempre apetece:

preguntas incómodas.


¿Cómo estoy viviendo?


Yo, ahora mismo, estoy en un momento vital diferente.

Con menos altibajos, quizá menos impulsiva, menos “la motivada constante” que era antes. También con menos exigencia.


Siento que estoy en un lugar donde me elijo

de una manera mucho más consciente.


Valoro mucho más el tiempo como lo que es:

algo que no vuelve.


El tiempo es lo único que no se recupera.

Lo único.


Por eso es tan valioso.


Y entonces aparece otra pregunta:


¿Cómo estamos usando realmente nuestro tiempo?


Porque, sin darnos cuenta, lo estamos regalando.


En conversaciones que no nos nutren,

en lugares donde no queremos estar,

en dinámicas que repetimos por inercia,

con personas que nos desgastan energéticamente,

en trabajos que no nos motivan.


Hablando de trabajo (este tema, por sí solo, se merece un artículo completo), aparece otra reflexión:


¿Cuánta energía de tu día a día estás intercambiando por dinero…

dinero que luego usarás para intentar conseguir tiempo?


¿Has pensado que, además del tiempo real que utilizas en tu trabajo,

hay un coste mayor al que no le estás prestando atención?


Tiempo en el psicólogo por el estrés que te genera ese trabajo…

Tiempo en el fisio, porque tu cuerpo no aguanta más…

Tiempo en desplazamientos…

Comer fuera,

comer mal,

no parar,

dormir mal.


Un tiempo que usas

para reparar el desgaste

de ese trabajo que, en teoría, “eliges”.


¿Realmente estamos ganando ese tiempo? Porque a mí hay algo que no me encaja.


Quiero compartir contigo dos herramientas muy valiosas para mí, que tienen que ver con todo esto que te comparto y que, si pones en práctica, seguro que verás muy pronto resultados.


Primera: ENTRENAR EL NO.


Decir que no fuera es decirnos que sí hacia dentro.


No es egoísmo.

Es responsabilidad.

Es elegirnos.


Es un acto de amor propio.

Un acto de amor hacia la vida…

y hacia el tiempo.


Sí, ese que no vuelve.


Cuando digo que no a algo,

estoy decidiendo decir que sí a muchas otras cosas.


Y a todo eso a lo que digo que no,

dejo de prestarle atención.


Y aquí la segunda:


CUIDAR DE NUESTRA ATENCIÓN.


Dejar de distraernos —que en este mundo en el que vivimos no es nada fácil—

es empezar a elegir con más conciencia.


No se trata de estar conscientes el 100% del tiempo.

Eso es irreal.


Pero sí de que, en los momentos en los que decidimos,

elijamos de verdad.


Porque donde ponemos nuestra atención…

estamos poniendo nuestra vida.


Del tiempo que compartí con mi madre durante su enfermedad

me llevé un gran regalo:


Entendí que ese tiempo,

incluso cuando estuvo lleno de cosas que no me gustaban, muy duras y dolorosas,

podría ser un tiempo que más adelante anhelaría.


Por eso decidí vivirlo con toda la presencia que pude,

dejándome momentos imborrables

y de un poder y profundidad difíciles de explicar con palabras.


Cuando hablaba del tiempo y de la vida con ella,

me decía algo que siempre me acompaña:


Que había puesto toda su atención en el trabajo.

Que no había sido consciente.

Que no había sabido hacerlo de otra manera.


Y ahí, una vez más,

otra gran pepita de oro para mi caja de tesoros:


Aquello a lo que atendemos

es con lo que construimos nuestra vida.


Y, al mismo tiempo,

es con lo que nos construimos a nosotros mismos.


Aquí te dejo mi última reflexión:


¿Con qué quieres construirte a ti mismo y, así, tu vida…?


Anna Martín

 
 
 

Comentarios


© AECyTS · Todos los derechos reservados

bottom of page